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sábado, 22 de agosto de 2009

El cáncer, su terapia y el estilo de vida




El cáncer, su terapia y el estilo de vida








“…Acercar los cerebros investigadores a España es vulnerable al oportunismo de aquellos políticos e investigadores que se mueven por intereses personales más que por intereses nacionales o científicos…”
Joan Massagué Solé

“… A pesar de que cada vez sabemos más sobre la manera de prevenir y de tratar el cáncer, cada año aumenta el número de personas que lo padecen. Si la tendencia continúa como hasta ahora, en 2020 deberá comunicárseles que tienen cáncer a 16 millones de personas…”
Unión Internacional Contra el Cáncer.

Con una medicina para la enfermedad jamás frenaremos la incidencia….

El interés de las personas por entender la relación entre los alimentos, la nutrición y el cáncer y llegar a comprender que el cáncer es una enfermedad perfectamente prevenible, plantea desde el punto de vista actual importantes interrogantes. También, por supuesto, a los que dirigen las políticas sanitarias de los gobiernos, a las ONG interesadas en temas de salud pública, a los responsables de la industria alimentária, a los investigadores, a médicos y profesionales de la salud, a los organismos de defensa del consumidor, a escritores y periodistas especializados en temas sanitarios y en general a todos los ciudadanos.

El pensamiento que la nutrición es un factor de riesgo de cáncer se inicia en épocas muy lejanas, pero adquiere un auge y un interés creciente hacia la segunda mitad del siglo XX. A partir de entonces Organismos internacionales, Científicos e Investigadores vienen señalando reiteradamente la influencia de la dieta como factor de riesgo para las enfermedades no transmisibles (ENT) entre las que se encuentra el cáncer o neoplasia maligna, no obstante, a pesar de la evidencia, en los tratamientos convencionales, todavía se sigue ignorando su importancia y aplicación. (“…La nutrición en oncología sigue siendo una asignatura pendiente…” Colegio de Farmacéuticos de Orense”). A pesar de la evidencia, los sistemas de salud de los países desarrollados persisten con obstinación apoyando técnicas cruentas, además de farmacológicas agresivas no selectivas que provocan grandes sufrimientos y que en un elevadísimo tanto por ciento carecen de resultados positivos.

“… La Doctora Carmen Gómez-Candela, Jefa de Nutrición del Hospital Universitario de la Paz (Madrid) y Presidenta de la Sociedad Española de Nutrición Básica Aplicada, indicó en un comunicado que “…en una gran mayoría de medicina oncológica se pierde un poco de vista la calidad de vida…”. También insistió en que “…la falta de frutas y verduras en la alimentación diaria es un importante factor asociado con el cáncer…”

Con las técnicas actuales de diagnósticos –Biopsia, Invasión y Metástasis, Doctor González Gaitano- y tratamiento para las neoplasias malignas, el organismo humano es convertido en un “campo de batalla”. Las únicas terapias autorizadas disponibles, para el tratamiento de los tumores con frecuencia presentan efectos colaterales tan insidiosos (La epidemia silenciosa) que comprometen los beneficios esperados. Estos fármacos anticancerígenos procedentes de las investigaciones de las multinacionales farmacéuticas, que de manera interesada –investigaciones para la enfermedad, nunca para la prevención- programan protocolos que presuntamente desencadenan una “guerra civil” indiscriminada en el organismo de los afectados, contando para su administración con los medios que ponen a su disposición –apoyo rentable para ellas- los sistemas de salud de todo el mundo y con la intención de combatir con “armas químicas” de manera no selectiva la “rebelión celular” que supone la evolución y el desarrollo de las neoplasias malignas; impidiendo además con su poder y el presunto apoyo de las autoridades sanitarias y políticas que otras terapias menos agresivas dirigidas a prevenir y a curar puedan desarrollarse, al tiempo que se coarta la libertad del enfermo de poder elegir la terapia que crea conveniente. Los que estamos en riesgo –somos todos- necesitamos un cambio en las técnicas que “humanicen” los sistemas de tratamiento, y se establezca de manera democrática la libre elección con el apoyo del Estado al que tenemos derecho como Ciudadanos de un País Libre.

La terapia citada es la única técnica oficial que se nos ofrece. Los ciudadanos –somos libre de admitirla o rechazarla- decisión muy difícil, máxime si se nos dice: “es lo único de hay” –información insuficiente- y que no debemos perder el tiempo –también precipitada-. ¡Dudosa información para tan escasos conocimientos y pobres resultados! –Más de trescientas víctimas diarias exige mucho más atención de la que se le presta a este grave problema-. Este planteamiento de la terapia ofrecida deja al enfermo en un callejón sin salida sin que tenga la posibilidad de decidir lo que quiere hacer con su vida y lo lleva inexorablemente a aceptar decisiones “ajenas” -porque no tiene suficiente información- opciones a veces precipitadas que resultan ser en un elevado porcentaje improcedentes e irreversibles. Opino que “no vale todo” para algo que solo puede intentar garantizar el logro de una esperanza de vida generalmente limitada y sujeta a revisiones que pueden exigir la administración de nuevos ciclos de tratamiento que en muchos casos no nos libera de la enfermedad –las recidivas son frecuentes- y que nos obliga a padecer el sufrimiento de una terapia implacable y agresiva. (Les remito al recuerdo de numerosos casos, algunos popularmente conocidos, que a pesar de los tristes resultados, la reincidencia del sistema se viene practicando por más de medio siglo). Necesitamos iniciativas nuevas de profesionales capacitados. Así lo manifiesta en el Médico Interactivo, Diario Electrónico de la Sanidad el Catedrático de Medicina Interna y Oncólogo Doctor Don Avelino Senra Varela: “…hace falta, talento, imaginación y preparación por parte de los Facultativos….”

Tomando en consideración las investigaciones y los estudios mundiales sobre la importante relación/riesgo entre Alimentación, Nutrición y Cáncer debe corresponder a los médicos especializados en nutrición tomar participación activa preferente en los tratamientos; algo muy complicado, si hemos de partir de la formación recibida, la gravedad del problema requiere: humildad, honradez profesional, inteligencia, autonomía, originalidad meditada, “basando su aprendizaje” en la observación y el estudio de la naturaleza humana, cuando era instintiva y libre en su medio, cuando todavía nuestro cerebro no tenía la pueril pretensión de modificar las normas y las leyes naturales: frente a la naturaleza no somos “superhombres”, nuestra dependencia de ella es total y absoluta, lo que nos exige humildad, agradecimiento y respeto ante su misteriosa grandeza y un profundo amor por la vida propia y la ajena de las que somos eternos deudores. Debemos actuar desde el sentimiento desinteresado fraternal que debe mostrar nuestro comportamiento, partiendo de la buena fe y del meditado convencimiento humano de estar en el camino correcto y consciente de la obligación de asumir el riesgo y seguro de no aumentar el daño –Juramento Hipocrático-. Convencidos que no tenemos la capacidad de estar seguros de llegar a tiempo y que no bastará con implantar una dieta a la ligera y mucho menos “la clásica reglada”, estilos de vida (alimentación) que debe cambiarse y que están basados en conductas, hábitos, costumbres y consumos, definidos social y culturalmente, que ponen en riesgo la salud y que no tienen ningún parecido con la dieta natural biológica del ser humano, y que si a pesar de ello el éxito no llega, al menos no nos sentiremos culpables de haber contribuido con nuestra terapia –por muy científica que sea- a aumentar el daño y el sufrimiento, -el consentimiento informado no libera nuestra conciencia-. Si la dietética administrada no es capaz en todos los casos de modificar el medio que favoreció el crecimiento desordenado de la célula madre que evolucionó hacia la neoplasia maligna, nos quedará el consuelo que en la medida de nuestra capacidad e inteligencia hemos hecho con la máxima delicadeza lo humanamente posible.

La Doctora en medicina Elena Ramírez García, en su libro titulado “Usted puede prevenir el cáncer”, manifiesta “… Los sistemas de salud de todo el mundo occidental son culpables de que el cáncer sea cada vez una triste realidad más frecuente. Se siguen ignorando los hábitos dietéticos de los pacientes y a pesar de las aplastantes evidencias. Si un médico le dice que el cáncer no se puede prevenir con la alimentación, no pierda tiempo, cambie de médico, búsquese otro mejor informado, que se preocupe más por tu salud y esté mas al corriente de los últimos descubrimientos de la ciencia …”

Necesitamos y debemos exigir que se autoricen técnicas anticancerígenos no agresivas, basadas en el respeto a la vida, sometidas a estudios e investigaciones que racionalmente sean suficientes, para que en un plazo no muy lejano nos permita eludir la dependencia exclusiva del sistema actual, cuyos resultados desalentadores no justifica su vigencia.

No a la resignación. Libertad a las iniciativas de los científicos mas capacitados. No a la dependencia absoluta de las Multinacionales Farmacéuticas. Abramos nuevas vías de investigaciones prácticas en hospitales especializados. Estudios rigurosos dietéticos sobre enfermos voluntarios que no hayan sido tratados con las técnicas actuales. Alejémonos de quienes ven el cáncer como un negocio y que su interés es que haya enfermos para que siga prevaleciendo la medicina para la enfermedad.

“… Un país sin investigación es un país sin desarrollo… “
Doctora Margarita Salas

Preocupado por esta situación y convencido que podemos prevenir el cáncer cambiando el estilo de vida –ya lo hago en mi campaña de prevención dietética y abandono de hábitos tóxicos- y mientras no se liberen y apoyen otras terapias menos agresivas – MI TRATAMIENTO DEL CÁNCER MEDIANTE ALIMENTACIÓN - (Para los que invierten en investigación estas no son rentables)-. Opino que el sistema para prevenir debe comenzar, adoptando un estilo de vida más acorde con nuestra naturaleza, que comprende hábitos alimenticios y abandono de hábitos nocivos: tabaco y alcohol, que unido a los avances científicos logrados en otras áreas, van a permitir que vuestra generación pueda alcanzar metas insospechadas, que se está viendo ensombrecida por las enfermedades no transmisibles (ENT) por sus pobres y dramáticos resultados, cuyo factor de riesgo más importante es el estilo de vida actual, que os invito a modificar con los consejos actualizados de investigaciones de vanguardia mundiales.




El pensador





Francisco Martín Acris
Investigador Naturista

Crecimiento Celular y Cáncer
Nutrición y Dietética I y II

fmacris1929@gmail.com
Publicado en prensa (ahora corregido)

La Línea de la Concepción, Noviembre 2011

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