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sábado, 22 de agosto de 2009

Actitud y comportamientos ante el cáncer










Actitud y comportamientos ante el Cáncer

El cuerpo humano ha evolucionado durante millones de años y ha desarrollado procesos internos de curación. Esta dotado “de la mejor farmacia que pueda existir”, sintetiza tranquilizantes, sustancias para dormir, anticuerpos, células inmunitarias, fármacos contra el cáncer, antiinflamatorios,…. Etc. Si surge una necesidad, el organismo lleva a cabo la síntesis correcta, en el momento oportuno, para un órgano concreto y sin efectos adversos o secundarios,
Deepak Chopra.

¡Si le damos a las células lo que

necesitan,

ellas harán lo que nos conviene!


Cuando somos diagnosticados de cáncer, el pensamiento inmediato es que algo funciona mal en nuestro organismo. La lógica reacción debe ser intentar volver a la situación anterior, cuando todo era correcto.
La técnica no selectiva de los tratamientos, además de destruir las células cancerosas destruye también las células sanas de alta tasa de división. Estas células “normales” de división rápida responden a un estimulo biológico programado urgente para reponer células que han cumplido su ciclo y se destruyen, también necesarias para reparar daños en los tejidos y ralentizar un envejecimiento acelerado, es un proceso de sustitución celular absolutamente necesario para que la vida continúe, es a través de la renovación celular como se conservan funcionales y sanos los órganos y sistemas complejos del organismo; pero al ser destruidas por la quimioterapia no pueden cumplir la importante función para la que fueron llamadas, esta inhibición provocada de un proceso normal y necesario para la vida va a favorecer entre otras deficiencias la insuficiencia inmune, frenando así la capacidad del organismo para luchar contra la enfermedad, además de favorecer el oportunismo patológico. Combatir una amenaza letal obstaculizando el normal desarrollo de la vida, además de arriesgado, favorece el proceso canceroso y contribuye a modificar el ciclo vital de la célula. Motivo más que suficiente para meditar y estudiar la conveniencia de no aplicar o someterse en todos los casos a esta terapia agresiva y violenta.

Hoy por hoy solo nuestro propio organismo sabe ¿Por qué?, acerquemosno al medio que hizo posible la vida, en él están los ingredientes que permite que esta continúe.
Cuando me pregunto ¿Qué sucederá? Si no se trata la enfermedad y se hace solo un cambio radical en el estilo de vida del afectado. Por lo que a mi respecta, esta pregunta tendrá respuesta si alguna vez yo enfermo de cáncer, o si se realizan investigaciones en este sentido. Si con esta técnica rica en sustancias esenciales y más humanizada se consiguiera detener el proceso, podríamos evitar la Cirugía, los tratamientos agresivos no selectivos, sus efectos adversos (La epidemia silenciosa) y su riesgo iatrogénico.
El poder para regenerarse y curarse depende siempre de la materia viva. Las condiciones para poder curarnos no residen de forma absoluta en las acciones terapéuticas. Una cura contra el cáncer como es entendida generalmente tiene serias dificultades para ser encontrada.

Opino que los médicos debieran tener tanta fe en la capacidad curativa del cuerpo humano como la tienen en los fármacos. Creo que cuando un médico piensa o le dice a su paciente que no tiene cura –la situación irreversible es inversamente proporcional a los conocimientos sobre la enfermedad- lo que en realidad sucede es que no tiene suficiente información para curarlo ¡Eso no significa que no tiene cura! Siendo esto así: ¿Es legítimamente justo la Sedación Terminal? ¿Es una situación surgida por incompetencia profesional? Existen casos que han superado diagnósticos desfavorables de su enfermedad, lo que evidencia la capacidad autocurativa del organismo.

El total desconocimiento de las causas determinantes del cáncer, limita y desautoriza de forma ineludible la decisión de “actuaciones terminales” que se tratan de justificar en evitación de “sufrimientos innecesarios” El paciente de cáncer está sufriendo la agresión terapéutica desde el principio del tratamiento y en numerosos casos han sido “sufrimientos innecesarios”-, soportando los efectos adversos y tóxicos de una terapia agresiva y no selectiva y también por haberse obviado durante los tratamientos otras acciones que reclaman con insistencias voces autorizadas e investigaciones mundiales de vanguardia y que no son tenidas en cuenta durante las acciones terapéuticas.

El servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario Sant Joan d´Alacant, Alicante (España) manifiesta “…Efecto adverso es una lesión o complicación que resulta en incapacidad, muerte, prolongación de estancia hospitalaria o que necesita cuidados sanitarios adicionales y es causada por la asistencia sanitaria….”

A la situación de “enfermo terminal” se llega más por el desconocimiento de las causas que originaron la enfermedad que por ella en si misma. La estadística de fallecimientos que reflejan determinadas situaciones de ninguna manera debe tomarse como ejemplo o base que justifique futuras actuaciones aplicadas a nuevos pacientes. Si los facultativos, a tenor de sus conocimientos consideran la situación del enfermo irreversible – el futuro demostrará que no lo era- esto no le concede el don de ser infalibles, máxime teniendo en cuenta que la medicina no es una ciencia exacta y sus conocimientos sobre esta enfermedad insuficientes.

Los límites de la responsabilidad del paciente ante las neoplasias malignas están mucho más allá que la mera asistencia al médico para su reconocimiento, diagnóstico y tratamiento. La persona debe asumir su situación y decidir tras recibir una información absolutamente veraz, completa y clara que el médico debe dar con humildad y honradez –en esta enfermedad la medicina está muy limitada en sus conocimientos- debe solicitar también todas las acciones terapéuticas posibles -también las ajenas al sistema, hoy vedado por las autoridades sanitarias que no las apoyan, coartando así la libertad de las personas afectadas-, debe asumir la responsabilidad de sus decisiones personales –abandono de hábitos nocivos, cambios en el estilo de vida, dietética especializada acorde con la naturaleza humana y cuantas acciones sean necesarias encaminadas a erradicar las causas que modificaron el comportamiento programado de la célula madre que evolucionó hacia una neoplasia maligna.

Existe un número de hábitos saludables que podemos adoptar de manera rápida y fácilmente para mantener la salud y la vida, y que pueden ayudar a aumentar la capacidad de auto-curación. El concepto de auto-curación es aceptado o rechazado por los sistemas médicos occidentales. Esto significa que es aceptado como lógico y normal en algunas enfermedades y traumatismos tales como el resfriado común o la gripe, en heridas y fracturas, pero es a la vez inconcebiblemente rechazado y calificado de anécdota cuando se trata del cáncer. ¡Trágica paradoja de la medicina frente al cáncer!.

Sin embargo, la auto curación ocurre en gente con cáncer. Esto todavía no sucede tan a menudo como sucede con el resfriado o la gripe, pero puede suceder. Recuerde que la misma gripe que mata a una persona anciana puede ser curada en una persona más joven. Sabemos que el cáncer es una enfermedad de causa desconocida y grave, no obstante, existen numerosos casos en que el cáncer ha remitido de forma espontanea.
La principales estrategias para mejorar la capacidad auto-curativa del cuerpo es obvia: aumentar la eficacia del sistema inmune y optimizar la función desintoxicante del hígado, ambas funciones están muy relacionadas y es lo más efectivo contra la enfermedad y que podemos lograr adoptando un estilo de vida acorde con nuestra fisiología y una alimentacion rica en sustancias esenciales con capacidad para silenciar genes que expresan tumores y mantenga rica en nutrientes y libre de tóxico la matriz extracelular.

El cuerpo humano posee una gran capacidad de autocuración muy desarrollada que en determinados casos es altamente eficaz frente a enfermedades serias. El miedo y la incertidumbre que son generados tras el diagnóstico de una enfermedad grave intensificarán la evolución y desarrollo de la misma. Razones por la que los remedios resultan más eficaces cuando el temor del paciente es neutralizado por un decidido deseo de luchar por su vida –deseo ampliamente documentado como se dijo anteriormente- por una esperanza de vida que le transmita su fe en el tratamiento natural  por su firme voluntad de abandono de hábitos nocivos, por sus acciones personales y también por la decidida voluntad de cambiar su estilo de vida, sin dejarse llevar y tomando con decisión las riendas de su vida que es un derecho legítimo e ineludible que nadie, absolutamente nadie debe tomar por el afectado.

Manifiesta Pablo Simón Lorda, Profesor de la Escuela de Salud Pública de Granada: “...Todo profesional que interviene en la actividad asistencial está obligado no sólo a la correcta prestación de sus técnicas, sino al cumplimiento de los deberes de información y de documentación clínica, y al respeto de las decisiones adoptadas libre y voluntariamente por el paciente.
Quien no lo haga así es un profesional mediocre desde el punto de vista ético y además incumple sus obligaciones legales...”. (Principio General 6º del Articulo 2 de la Ley 41/2002)


Francisco Martín Acris
Ivestigador Naturista
Diplomado Universitario:
Crecimiento Celular y Cáncer
Nutrición y Dietética I y II

Eurosaude: Desarrollo de los hábitos personales

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