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miércoles, 27 de enero de 2010

Mi paso por la Asociación Española Contra el Cáncer 3/4

Asociación Española Contra el Cáncer


Comité Técnico Nacional  29/08/07

OPINION DEL COMITÉ TECNICO NACIONAL

Lamentablemente, discrepamos completamente de las opiniones y reflexiones expuestas por Francisco Martín Acrís en su artículo ”Actitud y comportamientos ante el Cáncer”, ya que aun habiendo conceptos correctos en el texto, éstos se mezclan con ideas que parten de tesis erróneas y poco científicas, con lo que el resultado es, a nuestro modo de ver, no solo incorrecto sino peligroso por lo que puede condicionar a muchos pacientes a tomar decisiones equivocadas.

Como Comité Científico de aecc, se nos ha pedido evaluar el artículo, por lo que vamos a intentar analizarlo de forma objetiva. Es cierto que el ser humano es una “maquina” perfecta. Los procesos biológicos que
tienen lugar en nuestro organismo son el resultado de una evolución y una adaptación al medio de cientos de millones de años. Gracias a este transcurso evolutivo el organismo ha desarrollado mecanismos para evitar el daño de los agentes externos, o para reconducir muchas alteraciones biológicas que se pudieran producir.
De esta forma, por ejemplo, para evitar el daño del sol nuestra piel se broncea y se activan cascadas enzimáticas para reparar el daño en el DNA que hubiera ocasionado la irradiación solar.

Cuando se ha desarrollado un cáncer nuestro cuerpo también actúa “sabiamente”; sin embargo se ve superado por una biología tumoral, que, como indica el propio concepto de cáncer, es capaz de crecer descontroladamente, escapar de los mecanismos de control del organismo y producir una progresión local y una diseminación a distancia. Por esa razón no compartimos la tesis del autor de que el cuerpo es sabio y puede encontrar una curación sin ayuda de la Medicina. Los casos de curaciones espontáneas en Oncología son anecdóticos, y únicamente cuando se empezaron a aplicar las bases de la Medicina moderna, basadas en el método científico, se ha podido conseguir curar o al menos paliar muchos casos de cáncer.

Bajo nuestro punto de vista, la actitud nihilista de los tratamientos antitumorales también es errónea. Cierto es que las terapias oncológicas interfieren con varios o todos los mecanismos biológicos del organismo, pero afortunadamente cada día estos tratamientos son más específicos, menos tóxicos y consiguen mayores tasas
de supervivencia y curación del cáncer. La aplicación correcta de los tratamientos consigue en nuestro país que más del 80% de las mujeres con cáncer de mama y casi el 60% de los pacientes con cáncer de colon estén vivos a los 5 años del diagnóstico; estas tasas habría que dividirlas por 10 si dejamos que nuestro
organismo actúe espontáneamente sin ningún tratamiento. Por lo tanto no es correcta la idea de “autocuración del cáncer”.

Gracias a un mayor entendimiento de la biología del cáncer, estamos viviendo una transición desde las terapias antineoplásicas no selectivas hasta los tratamientos citostáticos o de “diana molecular”. Estos tratamientos ya no van dirigidos frente a las células de alta tasa de división, sino que van dirigidos a un determinado proceso biológico que está alterado en las células cancerígenas, pero no en las células
normales, como por ejemplo la sobre-expresión del producto de un gen tumoral o la neovascularización propia de la progresión y metastatización del cáncer.

Claro que queda mucho por hacer, y que el cáncer sigue cobrándose millones de vidas anualmente, sin embargo los avances en la investigación básica y clínica están acorralando cada vez más a esta terrible enfermedad.

Mención aparte tiene la idea de si resulta justo o no una sedación terminal. Desde un punto de vista científico se considera una enfermedad no curable cuando con los todos los procedimientos médicos actuales, la enfermedad no puede revertir y va a desencadenar un fracaso orgánico que lleva a la muerte. Una enfermedad no curable sí se puede paliar; es decir se pueden poner tratamientos, algunos de los cuales pueden tener efectos tóxicos que de ninguna forma deben ser superiores a los de la propia enfermedad, que consigan que el paciente viva más dignamente, con mejor calidad de vida y más tiempo. Por último un enfermo “terminal” es aquel que no va a tener ningún beneficio de los tratamientos paliativos, en el que hay
evitar “encarnizamientos terapéuticos” y que precisa medidas de confortabilidad e incluso una sedación. La sedación terminal es un procedimiento médico bien definido, aceptable ética y jurídicamente y que, debidamente practicada, es una medida recomendable en situaciones de enfermedad terminal y últimos días del enfermos, cuando no hay posibilidades terapéuticas, en situaciones de sufrimiento insoportable, no controlable y en los que se prevé una muerte próxima.

Desde luego que la persona, cuando todavía está capacitada, o sus allegados deben recibir una información objetiva y clara por parte de los profesionales.

Por útimo nos gustaría recordar que, a lo largo de la historia, y sobre todo recientemente, se han postulado numerosas teorías y pseudos-investigaciones no contrastadas, que han conseguido que algunos pacientes ó familiares hayan tomado decisiones erróneas en su planificación terapéutica. Solo mediante un riguroso proceso de investigación clínica, basado en el método científico, donde se apliquen todos los conocimientos existentes sobre la biología y genética tumoral, podremos seguir avanzando en la curación de esta enfermedad.

Comité Técnico Nacional

Asociación Española Contra el Cáncer

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